El Rey Amadeo de Saboya abdica el 10 de febrero de 1873.
El pueblo de Madrid toma los principales puntos de la ciudad en apoyo
de los diputados republicanos que consiguen el día siguiente la
proclamación de la República.
El republicanismo está dividido entre los que quieren
una República unitaria (un único gobierno para todo el
país) y los que desean la República federal (estados autónomos
que se ponen de acuerdo para crear un Estado de rango superior).
Desde febrero hasta junio, la presidencia recae sobre Estanislao
Figueras, hombre relativamente débil, apoyado por los unitarios.
En junio, las Cortes Constituyentes, que preparan una nueva
Constitución Republicana Federal, nombran Presidente a Francisco
Pi i Margall (federal). Es éste un valioso intelectual y capaz
hombre de estado que se verá sobrepasado por los acontecimientos.
Por toda España se produce el levantamiento cantonal,
por el que regiones, ciudades o comarcas se declaran repúblicas
o cantones y se rebelan contra el Estado con gran violencia, sobre todo
en Alcoy. Pi i Margall dimite. Le sucede Nicolás Salmerón,
quien encarga al Ejército acabar con la insurrección. Lo
consigue en toda España salvo en Cartagena, donde los insurrectos
cuentan con apoyo y armamento militares.
Los republicanos federales se ven desacreditados por el levantamiento
cantonal. Tras la dimisión de Salmerón (debida a su oposición
al restablecimiento de la pena de muerte), es nombrado Presidente Emilio
Castelar, unitario, quien consigue el apoyo de los monárquicos
contra los cantonalistas, los carlistas y los independentistas cubanos.
El 2 de enero de 1874, Castelar queda en minoría en las
Cortes, lo que implicaría volver a dar el gobierno a los federales.
Para evitarlo, la derecha monárquica logró el apoyo del
Capitán General de Madrid, Manuel Campos y Pavía, quien
al día siguiente dio un golpe de Estado penetrando a caballo en
el hemiciclo de las Cortes seguido de fuerzas de la Guardia Civil. Castelar,
que no quería estar en el poder apoyado por medios antidemocráticos,
dimitió.
El General Francisco Serrano forma nuevo gobierno. Disuelve
las Cortes y gobierna apoyado por monárquicos, pese a nombrarse
Presidente de la República.
El 29 de diciembre de 1874, el general Arsenio Martínez
Campos se pronuncia en Sagunto en favor de la restauración en
el trono de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso
XII, hijo de Isabel II. El triunfo de esta opción se logrará
gracias al trabajo previo de Antonio Cánovas del Castillo.
Presidentes de la I República Española
Estanislao Figueras (Rep. Unitario) febrero -junio 1873
Francisco Pi i Margall (Rep. Federal) junio-julio 1873