ALFONSO IV el Monje (925-931)
Rey de León (925-931). Accedió
al trono después de una guerra civil que se desató tras
la muerte de Fruela II. Junto a su hermano Sancho (ambos hijos de Ordoño
II) tuvieron que enfrentarse a Alfonso Froilaz, hijo del difunto Fruela
II y que fue aclamado como Rey a su muerte. El futuro monarca estaba casado
con Jimena o Iñiga (con la que tuvo un hijo, Ordoño IV), hija
de Sancho Garcés I de Navarra, al que solicitó ayuda, rehaciéndose
la alianza navarro-leonesa, venciendo a su oponente que se tuvo que refugiar
en Asturias en donde mantuvo el título de Rey hasta 931. Tras la
victoria, entregó a su hermano Sancho el Reino de Galicia, aunque
su muerte en 929 sin descendencia incorporaba nuevamente este territorio
a la Corona de León. Fue un Rey muy pacífico, con más
inclinación hacia la vida religiosa que hacia la militar. Tras la
muerte de su esposa (931) abdica de su corona y se lo entrega a su hermano
Ramiro en Zamora ante los nobles, tras lo cual toma el hábito de
monje e ingresa en el Monasterio de Sahagún. Sin embargo y por causas
desconocidas, un año después abandona su retiro y se dirige
a León, en donde vuelve a tomar el Reino bajo su mando aprovechando
que el Rey se hallaba en Zamora. Enterado Ramiro II de ello, vuelve a la
capital y la rinde, apresando a su hermano y encerrándolo en la prisión.
Posteriormente fue trasladado a Ruiforco, donde moriría.
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