ALFONSO IX (1.188 - 1.230)
Rey de León (1.188 - 1.230). Regresó
a León inmediatamente que conoció la muerte de su padre, donde
se le reconoció como Rey. Como aún continuaban las intrigas
a favor de Sancho, convocó en 1.188 una Curia Regia con la particularidad
de que, además de la Nobleza y el Clero, reunió a los representantes
de las ciudades, convirtiéndose las Cortes de León en las
Primeras Cortes Democráticas de Europa, de donde salió la
Carta Magna Leonesa. En 1.195 muere Sancho despedazado por un oso en una
cacería, con lo que se acaban las intrigas palaciegas contra el trono.
Alfonso IX tuvo que rendir vasallaje ante Alfonso VIII, lo cual
le pareció humillante y le hizo engendrar un gran rencor que sería
la causa de las posteriores disputas entre ambos monarcas. Contrajo matrimonio
con Teresa, hija de Sancho I de Portugal, con la que tuvo tres hijos: Sancha,
Dulce y Fernando, que murió en 1.214 sin dejar descendencia. Este
matrimonio fue anulado por el Papa Calixto III (1.194) por el parentesco
que les unía, ya que eran primos. Ese mismo año firmó
con Alfonso VIII un tratado que ninguno de los dos pensaba cumplir. La derrota
del castellano en Alarcos (1.195) al entrar a combatir sin esperar la llegada
del rey leonés con sus tropas, provocó unos años de
enfrentamientos entre ambos reinos que finalizaron cuando Alfonso IX contrajo
matrimonio con Berenguela, hija de Alfonso VIII. Esta boda tuvo lugar en Octubre
de 1.197 y de ella nacerían Fernando III, Leonor, Constancia y Berenguela.
El Papa Inocencio III anuló también este matrimonio, con lo
que los conyuges se separaron. Alfonso IX tuvo también amores con
Teresa Gil, de la que tuvo cuatro hijos. Renunció a participar en
la Batalla de las Navas de Tolosa (1.212) pero sí colaboró con
Castilla en otras luchas contra los almohades.
La muerte de Alfonso VIII (1.214) y la de su hijo Enrique I (1.217)
hicieron que se proclamara Reina de Castilla a Berenguela, la cual inmediatamente
renunció en favor de Fernando III. El Rey leonés intentó
entonces arrebatarle a su hijo los territorios castellanos para unir ambos
Reinos en uno sólo, pero fracasó a las puertas de Burgos.
El 26 de Agosto de 1.218, padre e hijo sellaban en Toro una paz definitiva,
centrándose desde entonces los esfuerzos de Alfonso IX en la lucha
contra los almohades. En 1.227 conquista Cáceres y en 1.229 se apoderó
de Montanchez, Mérida, Badajoz y Elvas, dejando abierto el camino
hacia Sevilla. El 24 de Septiembre de 1.230 fallecía en Villanueva
de Sarria, dejando como una de sus mejores obras la creación de la
Universidad de Salamanca. Legó el Reino a sus hijas Dulce y Sancha,
pero estas se lo entregaron a Fernando III a cambio de una fuerte compensación
económica, con lo que los Reinos de León, Asturias, Galicia
y Castilla quedaban de nuevo unidos, esta vez definitivamente.
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